Queridos Amigos.
Hoy he decidido compartir con Uds, una experiencia que seguramente nos acercará más, mutuamente.
Mi familia y yo ( madre, hermana y hermano), permanentemente, estamos atentos a situaciones de abandono y/o maltrato de perros u otros animalitos.
Hace unos meses en mi barrio descubrí una perrita. Al parecer no estaba perdida. Pero no paso mucho tiempo que me di cuenta de que algo pasaba con ella. Al difundir su imagen y situación supe que alguien la había abandonado. Alguien no la quería más.
LOSE ( luus) (perder? perdida?)
Y así comenzó la historia de nuestra nueva integrante de la familia, "LOSE".
Luseci (de Lusecita), como hoy la llamamos, vivía en la esquina de una casona a unas cuadras de mi casa.¡ Quién sabe desde cuando!. Se la veía muy sucia,delgada,con su pelaje apelmazado y cayéndose de a poco. Con una mirada rara y triste.¡Muy triste! Sus ojitos alargados color miel estaban siempre brillosos y sucios por la tierra que remolineaba donde ella estaba echada. Pero siempre en guardia, como si debiera cuidar ese lugar,esa casa.
Un día ,como muchos otros, salimos a caminar con mi mama y mi tía, y pasamos por esa esquina una vez más. Allí seguía estando ella, la sin nombre para nosotras, "la perrita". Primero pensamos que sería de esa vivienda, ya que ella tenía una actitud de defensa sobre ese lugar. Luego pensamos que no debía ser por que nunca se veía que saliera alguien a llamarla cuando atropellaba o toreaba a quien por allí pasaba, como solía hacerlo con nosotras mismas. Tampoco que tuviera un recipiente donde le dieran agua o comida.
Ese día, decidí llamarla y esperar que se acercase. Así fue como desde unos metros mas atrás,comenzó a seguirnos.

Llegamos a casa, le ofrecí agua y comida. Estaba hambrienta y con sed. Mi mamá se resistía a tan solo la idea de adoptarla, porque ya tenemos una. También por que ella trabaja mucho para que su patio tenga césped y flores.
Pasaron los días, y aunque pusimos el aviso en Facebook, y una página de la localidad nadie apareció a reclamarla. Mis hermanos y yo insistíamos en que ya era nuestra, que nadie vendría. ¡Era muy penoso verla como se recostaba y nos observaba con carita triste! Como entendiendo que no era fácil que pudiera quedarse ahí, que quizás también de allí debiera irse.
Las charlas familiares continuaban respecto de qué haríamos con ella. Mientras Luseci, dormía en la puerta de entrada con la misma actitud que la conocimos, cuidar ese lugar que le habían dado y que para ella ya era suyo.
Era tanta mi pena, que tome un trozo de alfombra y otros trapos y le arme una camita al costado de la casa, más al reparo del viento. Pobre mi LOSE, no le importaban las inclemencia del clima, seguía durmiendo en la puerta. Quizás por el temor de quedar nuevamente despojada de ese poquito de amor y cobijo que se le estaba brindando.
Había otro obstáculo que debía superar. La aceptación de la verdadera dueña de casa y de esos espacios en los que estaba, un tanto insegura, pero estaba. "LA PERRY" mi otra perrita. Así de original es su nombre.Ella que es nuestra por su propia elección y con una conducta posesiva y de celos no le permitía avanzar mas que a la vereda y la puerta de casa, y siempre y cuando ella no estuviera afuera.


No pasaron mas que unos días cuando decidimos en flía, darle el lugar que se merecía, el que ella con su actitud de guardiana se había ganado.-¡Ya está!- le dije a mamá.-es nuestra,ya nos adoptó.¡Pobrecita!¿qué irá a ser de ella si nosotros no la aceptamos?.
Mi mami se resistía,-tampoco podemos hacernos cargo de todo animalito que otros inhumana e irresponsablemente dejan que vengan al mundo y luego los tiran para que mueran. Es otra la manera que también hay que luchar-decía. Al mismo tiempo que compraba comida para las dos y designaba un abrigo y casita para Luseci. ¿De qué otra manera podía ser, no? Si ella es la misma persona que nos inspiró y enseñó que siempre hay que ser lastimosos y cuidar a todos sus seres queridos. Quién mejor que ella para saber el valor que tiene un animalito, si así se crió, en el campo, acompañada y rodeada de ellos.


Hoy después de casi un año, LUSECI, es la otra mimada de la casa, la hermana de La Perry, mi otro amor.
Dedicado a mis dos perritas: PERRY y LUSECI.
Antonia Silvera
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